MÁS QUE UNA EMPRESA, UNA FAMILIA

Desde hace más de 40 años, Aníbal Pruna, con apenas 15 años de edad, empieza a entender el mundo de los ascensores.

Su hermano, Luis Pruna, quien ya llevaba algún tiempo trabajando para la reconocida Corporación Hermanos Correa, COHECO, es quien lo guía hacia la profesión como técnico ascensorista en la misma empresa.

Su ágil aprendizaje y dedicación lo recompensan. Aníbal alcanza el puesto de Jefe de Instalación de toda la Región Costa, ejerciendo su cargo durante 25 años.

Comprometido hasta las huesos con los ascensores, y enamorado de su carrera como ascensorista, Aníbal decide impulsar el interés por la profesión a todo aquel que se muestre predispuesto.

Es entonces cuando Jonnathan Medina, su hijo político, de 18 años de edad en ese entonces, decide seguir los pasos de Aníbal e ingresa como técnico ascensorista en COHECO por cinco años.

Paralelamente, Aníbal recibe una oferta para enfrentar un nuevo reto laboral en Fain Ascensores Mitsubishi España y Portugal, residiendo en tierras europeas por casi una década.

Medina, por su parte, a sus 23 años de edad, contagiado por el espíritu emprendedor heredado por su mamá, y siendo discípulo, desde los siete años, de los valores inculcados por su padre político, toma la decisión de lanzarse al mercado y abrir su propia compañía de servicios, con algunos socios.

Los expertos saben que dirigir una empresa sin contar con experiencia previa en administración, selección de personal y gestión de crisis, te conduce a fallar, probablemente. Aquel infortunio le ocurre a Jonnathan por dos ocasiones. 

No obstante, su ímpetu y perseverancia siempre tuvieron más poder ante cualquier obstáculo. Entonces, iniciaron las conversaciones con su mentor de vida, Aníbal Pruna, con la idea de abrir una nueva compañía con él.

Ocho años después, Pruna vuelve a su país natal, Ecuador, en compañía de su esposa Flory Santillán y sus hijos Isaac Pruna y Jonnathan.

En el año 2013, Jonnathan Medina y Aníbal Pruna llegan a un acuerdo. Juntos fundan Pruna Elevadores.

La confianza, la lealtad y el respeto que cada uno tiene sobre el otro, además del compromiso y responsabilidad que tiene cada uno en su profesión, han sido parte de la fórmula que mantiene esta empresa viva y competitiva.

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